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lunes, 11 de noviembre de 2019

Mis Experiencias con los Libros: Hoy “Cuentos Espaciales”


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En otra experiencia les relaté como comenzó a gestarse en mí, la pasión por la escritura. Por si les interesa, les dejo el enlace que es este: (Mis experiencias con los libros: Hoy Carrie.). Luego de haber descubierto a mi autor favorito, elaboré un plan. Mi plan era, leer mucho y escribir aún más. Y convertirme en un próspero autor de novelas y cuentos de terror, a la vieja usanza. Incluso tenía conmigo una máquina de escribir. ¿Qué más podía pedir? Sin embargo, las cosas no salieron como yo esperaba.

¿Qué define a un verdadero escritor?


Luego de leer Carrie, El resplandor, y las demás novelas de King, de pronto un sentimiento de apatía me envolvió. Una vez que acabó 2012, y empezó el 2013, me encontré presa de un montón de sentimientos negativos. Yo estaba leyendo mucho, pero a la hora de crear mis propias historias, nada funcionaba. Sentía que estaba chocando contra un muro de concreto. Las intenciones estaban, pero era imposible crear las historias que anhelaba con todas mis fuerzas. A veces tecleaba varios párrafos, y luego los desechaba. Los guardaba en una carpeta para no volver a sacarlos. Ni siquiera lograba pasar de las primeras palabras, y era tal la bronca, que me decía a mí mismo que jamás lograría hacer nada bueno con mis cuentos. A muchos les parecerá exagerado, pero por entonces aún era un muchacho perdido, y bastante inmaduro en algunas cuestiones. Era de perder la cabeza con facilidad, y me dejaba llevar por la frustración como si no hubiera ninguna salida. 



Quizá no me diera cuenta en ese momento, pero lo cierto era no estaba leyendo nada nuevo. En un afán, o deseo ciego, quería ser como Stephen King. Escribir novelas a un nivel que todos pudieran admirar. Soñaba con adaptaciones a la pantalla grande, con la fama, e interminables sueños que no hacían más que obstruir mis proyectos. Lo cierto es, que no iba a llegar a ningún lado pensando de ese modo. Sí, está bien ser fan, admirar a nuestros maestros, pero llega un momento en que debemos iniciar un camino propio. Comenzar a crecer como personas, y como profesionales. Marcar nuestro propio sendero.

Y cómo suele sucederme, las respuestas llegaron a través de un libro. 



Cuentos Espaciales de Ray Bradbury me mostró todo un mundo que había dejado atrás al crecer. El de la infancia, el deseo de saber más y de hacernos preguntas aunque no nos gusten las respuestas. El deseo de indagar más allá de las barreras de la sociedad, y encontrar un mundo que a veces está al alcance de la mano, pero que no queremos ver. Todas sus historias, la manera en cómo estaban narradas, destrabaron en mí, todas las frustraciones que se habían instalado. Que yo mismo me había erigido, como el mejor de los arquitectos. Le tomé mucho cariño a ese libro, y aún lo tengo en mi estantería. Lo que más me enternece, es el prólogo que dice así:

"Julio Verne fue mi padre. H.G.Wells fue mi tío sabio. Edgar Allan Poe era el primo con alas de murciélago que guardábamos en lo alto del desván.  Flash Gordon y Buck Rogers fueron mis hermanos y amigos. Ahí tienen mi linaje. Añadiendo, por supuesto, el hecho de que muy probablemente Mary Shelley, autora de Frankenstein, era mi madre"

Estas palabras, sumadas a otras más, reforzaron mi ánimo. Alimentaron mis fuerzas, y claro, mi imaginación. Aún recuerdo la sensación que me causó leer "Hora cero", "La sonrisa", "La máquina voladora", y sobre todo "El peatón".  A medida que leía, sentía que ingresaba en un viejo puente, intentando de alcanzar una luz distante. La lectura me salvó de mi mismo, y me trajo de nuevo a lo que yo más quería: escribir. 

Quizá a muchos mis palabras les suenen flojas, o no logren sentirse identificados. No importa. Pero si conocen a alguien que le gusta escribir, y que ha quedado atrapado en una encrucijada. Muéstrenles un buen libro, ya que muchas veces, son salvavidas que nos llevan de vuelta a tierra firme. 

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